Adultos críticos con Covid19

GUÍA PARA EL CUIDADO DE PACIENTES ADULTOS CRÍTICOS CON COVID-19 EN LAS AMÉRICAS

Esta guía de práctica clínica se elaboró con el objetivo de proveer recomendaciones para el manejo de pacientes adultos críticos con COVID-19 atendidos en las unidades de cuidados intensivos (UCI). Provee recomendaciones informadas por la evidencia para la identificación de marcadores y factores de riesgo de mortalidad de los pacientes críticos, control de la infección, recogida de muestras, cuidado de soporte (ventilatorio y hemodinámico), tratamiento farmacológico, rehabilitación temprana, uso de imágenes diagnósticas, prevención de complicaciones y criterios de egreso. Las recomendaciones están dirigidas a todo el personal de salud que atiende a los pacientes en el servicio de urgencias y de emergencias y la unidad de cuidados intensivos. Asimismo, está elaborada para su uso por tomadores de decisiones y miembros de entidades gubernamentales relacionados con el manejo de pacientes con COVID-19 en las UCI de la Región de las Américas.

Este documento incluye los resultados de un proceso de adaptación rápida de guías. La información incluida en esta guía refleja la evidencia a la fecha publicada en el documento. Las recomendaciones se basaron en la evidencia disponible y su calidad (metodología GRADE) en el momento en que se publicó la guía. Sin embargo, reconociendo que hay numerosas investigaciones en curso, la Organización Panamericana de la Salud actualizará de forma periódica estas revisiones y las recomendaciones correspondientes.

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Ensayo clínico de suero equino hiperinmune anti Covid19

La ANMAT aprobó el ensayo clínico para probar el suero hiperinmune

 

Título: 
  • Estudio fase 2/3, adaptativo, randomizado, controlado, doble ciego para estudiar la farmacocinética, la eficacia y la seguridad del suero equino hiperinmune (INM005) en pacientes adultos con enfermedad moderada a severa confirmada SARS-CoV2
Población objetivo: 
  • Pacientes con COVID-19 moderada o severa según definición del INS, que requieran hospitalización, excluyendo los pacientes con respiración asistida o Internación en UTI.
Objetivo primario: 
  • Demostrar la eficacia y seguridad de INM005 en COVID-19 en términos de mejoría clínica a los 28 días luego del inicio de tratamiento con el producto de investigación.
  • Criterios de valoración primario de eficacia: Se evaluará la proporción de pacientes que mostraron mejoría a los 28 días posteriores a la administración de la primera dosis. Un sujeto respondedor es definido como un sujeto de una mejora de al menos 2 categorías en la escala ordinal de estado clínico de la OMS de 8 puntos o externación.
  • Criterios de valoración de seguridad: Incidencias de eventos adversos relacionados y de eventos adversos de especial interés durante el período del estudio
Criterios de inclusión: 
Los sujetos deben cumplir todos los criterios de inclusión al momento de la Selección
  1. Pacientes de ambos sexos con edad entre 18 y 79 años
  2. Infección por SARS-CoV-2 confirmada mediante PCR para detección de virus
  3. Pacientes con enfermedad moderada o severa según definición del INS, que requieran hospitalización
  4. Aceptación de participar en el estudio mediante la firma de consentimiento informado por el sujeto o su familiar, cuando aplique
  5. Encontrarse dentro de los 10 días de inicio de los síntomas al momento de la visita de Selección según definición de caso del Ministerio de Salud de la Nación
  6. Pacientes femeninas en edad fértil con test embarazo negativo
Criterios de exclusión
Los sujetos no deben cumplir ninguno de los siguientes criterios de exclusión al momento de la selección
  1. Pacientes que hayan recibido tratamiento con plasma de convaleciente para COVID-19.
  2. Pacientes que se encuentren participando de otros ensayos clínicos terapéuticos
  3. Pacientes que requieran asistencia respiratoria mecánica o internados en UTI al momento de la visita de screening
  4. Antecedentes de anafilaxia, administración previa de suero equino (p. ej., suero antitetánico o suero antiofídico, o suero antitoxina arácnida), o una reacción alérgica por contacto o exposición a los caballos.
  5. Mujeres embarazadas o en período de lactancia
  6. Pacientes que a criterio del médico tenga probabilidad de fallecer dentro de los próximos 30 días debido a una enfermedad concomitante distinta a la enfermedad de estudio
  7. Pacientes en los que se prevea la derivación a otra institución dentro de las 72 hs del enrolamiento lo cual impida hacer el seguimiento adecuado de ese paciente.

 

Investigador clínico Dr. Anselmo Bertetti Sanatorio Güemes

 

Seroprevalencia en Buenos Aires

 

 

Al día 1 de julio, la tasa de incidencia de infección por RT-qPCR SARS-CoV-2 era de 5.9% en Barrio Padre Mugica, uno de los barrios marginales más grandes de la ciudad de Buenos Aires. Este estudio tuvo como objetivo establecer la seroprevalencia de SARS-CoV-2 tres meses después del primer caso reportado. Entre el 10 de junio y el 1 de julio, se realizó un diseño transversal en personas mayores de 14 años, seleccionados de una muestra probabilística de hogares. Se tomó una muestra de punción digital para detectar anticuerpos de clase IgG contra SARS-CoV-2 por ELISA. Se aplicó el modelo multinivel para comprender las condiciones sectoriales, domésticas e individuales asociadas con la seroconversión. La prevalencia basada en IgG fue del 53,4% (IC del 95%: 52,8% a 54,1%). Entre los casos positivos de IgG, el 15% informó haber tenido síntomas compatibles en algún momento en los últimos dos meses. Hay evidencia de efecto de agrupamiento dentro del hogar (rho = 0.52; IC 95% 0.36-0.67); vivir con un caso confirmado por PCR duplicó la posibilidad de ser positivo a la IgG contra el SARS-CoV2 (OR 2.13; IC 95% 1.17-3.85). El mayor riesgo de infección se encontró en una de las áreas más desfavorecidas de los barrios bajos, el sector «Bajo autopista».

https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2020.07.14.20153858v2.full.pdf

Argentina fue seleccionada para probar la vacuna de Pfizer contra el coronavirus

 

El laboratorio farmacéutico más grande del mundo anunció hoy que comenzará a testear en la Argentina la vacuna contra el coronavirus que actualmente produce y está en fase avanzada clínica, apenas un mes después de que comiencen las pruebas en los Estados Unidos.

Pfizer reveló que la Argentina fue seleccionada para testear la vacuna contra el coronavirus, que ya ha pasado las pruebas iniciales de seguridad en Alemania y Estados Unidos y fue autorizada a avanzar a pruebas de eficacia por la Administración Federal de Drogas (FDA), la agencia del gobierno estadounidense encargada del control de los medicamentos.

Tras un extenso análisis de profesionales de varios países del mundo, un grupo de investigadores argentinos fueron seleccionados por su capacidad logística y conocimiento en enfermedades respiratorias virales, para testear la vacuna que Pfizer fabrica en conjunto con la compañía alemana Biontech.

En el proceso de seleccionar a Argentina por sobre otros países para probar esta vacuna, intervinieron directivos del laboratorio de y un médico argentino. Las conversaciones telefónicas y por Zoom comenzaron en mayo pasado y conectaban a los hombres y mujeres de la compañía farmacéutica con el doctor Fernando Polack, director de la Fundación Infant quien está realizando un estudio en Capital y Gran Buenos Aires para determinar si el plasma de convalecientes de COVID-19 morigera los síntomas en otros infectados.

El infectólogo argentino impulsó un programa sudamericano para testear vacunas respiratorias en Brasil, Chile y Argentina. El médico argentino se especializa desde hace 25 años en enfermedades de las vías respiratorias y su trabajo es conocido por expertos en vacunas y medicamentos contra virus respiratorios en el mundo entero.

Ante la aparición del coronavirus se iniciaron conversaciones para que fuera la Argentina el país que acompañe a Estados Unidos en la prueba de la vacuna de la compañía farmacéutica. Cuando esto comenzó- a mediados de mayo- había muchos países interesados. Polack señaló que “Muchas veces, si tenés el privilegio científico de participar en la evaluación de una vacuna, contribuís a posicionar potencialmente mejor a tu país en la fila de espera de la distribución. De otro modo hay que aguardar que -en caso de que la vacuna sea eficaz- la fabricación escale y esperar detrás de países con más fuerza comercial o estratégica”.

Pfizer está ampliando la base de datos de seguridad en Estados Unidos y para evaluar la eficacia de su vacuna realizará un estudio en miles de personas allí. “Argentina – dijo Polack- ha sido elegida, hasta ahora, como el único otro país donde se evaluará la vacuna. Vamos a participar un mes después de que comience en Estados Unidos. Eso implica que va a haber más de 700 personas trabajando simultáneamente en distintas áreas del programa”.

El médico argentino agregó que “conocer el comportamiento de las vacunas en la población local es siempre importante para los responsables de las decisiones de salud pública, y esta oportunidad permite que Argentina obtenga esta información muy temprano en el ciclo de desarrollo de vacunas”.

“Hemos decidido conducir estos estudios intentando reflejar la diversidad de distintos grupos poblacionales y profesionales en nuestro país. Por lo tanto, los realizaremos en el Hospital Militar Central, donde hemos trabajado con otras programas similares muy exitosamente, convocando a participar a gente de distintas organizaciones públicas y privadas”, señaló el director de la Fundación Infant.

Polack fue informando al presidente de la Nación, Alberto Fernández –a quien conoció en abril pasado- del paso a paso del proceso que terminó con el anuncio que Pfizer realizó hoy. También el ministro de Salud Ginés González García y su equipo fueron mantenidos al tanto de la situación. Esta mañana Polack y el gerente general de Pfizer Argentina, Nicolás Vaquer le comunicaron personalmente al presidente en la Quinta de Olivos la decisión de realizar el estudio en el país.

Se estima que el estudio comenzará en Argentina a principios de agosto y está sujeto a la aprobación regulatoria de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT).

En este momento según explicó Polack hay varias compañías farmacéuticas avanzadas en la fabricación de la vacuna contra el Sars-Cov-2. Una es la firma Moderna, que testea en Estados Unidos al igual que Novavax. La tercera es la vacuna que resulta de la colaboración entre la Universidad de Oxford y la firma Astra Zéneca y que se testea en Estados Unidos y Brasil.

Recientemente Sanofi y Glaxo Smith Kline anunciaron que van a producir otra vacuna. Y finalmente la que ya ha probado Pfizer en Alemania y Estados Unidos y que ahora testeará también en la Argentina.

La vacuna está basada en la tecnología del ARN mensajero, que lleva instrucciones de ADN para que las células del cuerpo humano generen ciertas proteínas protectoras. La misma comenzó sus ensayos en Alemania a fines de abril y en EEUU a principios de mayo.

El primer estudio de Pfizer y BioNTech incluyó a 45 adultos de entre 18 y 55 años, y en él se probaron distintas dosis de la vacuna que, según las empresas, produjeron anticuerpos superiores a los de pacientes que se han recuperado de la COVID-19. En un comunicado, la jefa de investigación y desarrollo de vacunas de Pfizer, Kathrin Jansen, dijo que los datos clínicos son positivos y que los trabajos se están llevando a cabo con la máxima urgencia.

La vacuna, según la nota, fue en general bien tolerada, aunque en algunos casos causó fiebres y dolores locales donde fue inyectada, pero sin que se detectase ninguna reacción grave. Ahora, las dos compañías prevén usar la información recabada para llevar a cabo una prueba mucho más amplia, con hasta 30.000 participantes, y que esperan comenzar a finales de julio si se recibe el visto bueno de los reguladores.

Las empresas indicaron que si el resto de pruebas resultan exitosas y la vacuna recibe la aprobación de los entes supervisores, tienen intención de fabricar hasta 100 millones de dosis en lo que queda de año y potencialmente más de 1.200 millones durante 2021.

 

De infobae.com

Cursar Covid-19 como asintomático ¿nos deja protegidos?

Evaluación clínica e inmunológica de infecciones asintomáticas por SARS-CoV-2

 

Gran parte de los Covid-19 asintomáticos y muchos de los leves pierden los títulos de IgG protectoras rápidamente.

Las características clínicas y las respuestas inmunes de individuos asintomáticos infectados con el SARS-CoV-2 no se han descrito bien. Estudiamos a 37 individuos asintomáticos en el distrito de Wanzhou que fueron diagnosticados con infecciones por SARS-CoV-2 confirmadas por RT-PCR pero sin síntomas clínicos relevantes en los 14 días anteriores y durante la hospitalización. Las personas asintomáticas fueron ingresadas en el Hospital Popular de Wanzhou. La mediana de la duración de la eliminación viral en el grupo asintomático fue de 19 días.

El grupo asintomático tuvo una duración significativamente mayor de la eliminación del virus que el grupo sintomático. Los niveles de IgG específicos del virus en el grupo asintomático fueron significativamente más bajos (P = 0.005) en relación con el grupo sintomático en la fase aguda.

Los individuos asintomáticos, tuvieron una considerable reducción en los niveles de IgG y de anticuerpos neutralizantes, durante la fase de convalecencia temprana, en comparación los pacientes sintomáticos.

40% de los individuos asintomáticos se volvieron seronegativos y 12.9% del grupo sintomático se volvió negativo para IgG en la fase de convalecencia temprana. Estos datos sugieren que los individuos asintomáticos tuvieron una respuesta inmune más débil a la infección por SARS-CoV-2.

https://doi.org/10.1038/s41591-020-0965-6

Dexametasona en respiratorios graves con Covid-19

Las bajas dosis de dexametasona reducen la muerte hasta en un tercio en pacientes hospitalizados con complicaciones respiratorias de COVID-19

En marzo de 2020, se estableció el ensayo RECOVERY (Evaluación aleatorizada de COVid-19 thERapY) como ensayo clínico aleatorizado para evaluar una variedad de tratamientos potenciales para COVID-19, incluidas dosis bajas dexametasona (un tratamiento con esteroides). Más de 11,500 pacientes han sido inscritos en más de 175 hospitales del NHS en el Reino Unido.

El 8 de junio, el reclutamiento para el brazo de dexametasona se detuvo ya que, en opinión del Comité Directivo del juicio, se habían inscrito suficientes pacientes para establecer si el medicamento tenía o no un beneficio significativo.

Un total de 2104 pacientes fueron aleatorizados para recibir dexametasona 6 mg una vez al día (ya sea por vía oral o por vía oral inyección intravenosa) durante diez días y se compararon con 4321 pacientes asignados al azar a la atención habitual sola.

Entre los pacientes que recibieron la atención habitual solo, la mortalidad a los 28 días fue más alta en aquellos que requirieron ventilación (41%), intermedia en aquellos pacientes que requirieron oxígeno solamente (25%) y más baja entre aquellos que no requirió ninguna intervención respiratoria (13%).

La dexametasona redujo las muertes en un tercio en pacientes ventilados (razón de tasa 0.65 [intervalo de confianza del 95% 0.48 a 0,88]; p = 0,0003) y en una quinta parte en otros pacientes que reciben oxígeno solamente (0,80 [0,67 a 0,96]; p = 0,0021).

No hubo beneficio entre aquellos pacientes que no requirieron asistencia respiratoria (1.22 [0.86 a 1.75]; p = 0.14).

El ensayo RECOVERY es un estudio aleatorizado controlado de diferentes posibles tratamientos para pacientes hospitalizados con COVID-19. Más de 11,500 pacientes han sido asignados al azar a las diferentes líneas de tratamiento.

  • Lopinavir-ritonavir (comúnmente utilizado para tratar el VIH)
  • Dosis bajas de dexametasona (un tipo de esteroide, que generalmente se usa para reducir la inflamación)
  • Hidroxicloroquina (que ahora se ha detenido por falta de eficacia)
  • Azitromicina (un antibiótico de uso común)
  • Tocilizumab (un tratamiento antiinflamatorio administrado por inyección)
  • Plasma convaleciente (recolectado de donantes que se han recuperado de COVID-19 y contiene anticuerpos contra el virus SARS-CoV-2)

Resumen

https://www.recoverytrial.net/

Pandemia Covid19 y mejora de la seguridad del paciente

REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA

Resumen

La mejora de la seguridad del paciente y su incumbencia en la aparición de COVID19 ha sido pobre y escasamente integrada como ciencia de soporte para aumentar la efectividad y eficiencia de la respuesta ante la pandemia.

Objetivo: revisión bibliográfica de la literatura del año 2020 relacionada a la mejora de la seguridad del paciente durante la pandemia de COVID19

Materiales y métodos: búsqueda bibliográfica en medline y pubmed.

Resultados: se encontraron 8 artículos con las palabras clave de los cuales 2cumplieron con los criterios de inclusión. Ambos destacan problemas sistémicos y puntos débiles a mejorar para el eficiente abordaje de situaciones de pandemia en pos de la seguridad del paciente. La integración, la falta de visión sistémica y el escaso aprovechamiento y formación del personal en términos de calidad y seguridad siguen siendo flagelos que permiten el debilitamiento y la inseguridad de la gestión sanitaria en tiempos de pandemia y otras crisis.

Conclusiones: es necesario integrar con mayor solidez la ciencia de la seguridad del paciente a la gestión clínica de situaciones de crisis. Se esperan estudios con datos mas robustos que permitan aclarar puntos de  denoten debilidades y posibles mejoras testeadas o no, que generen antecedentes para futuras replicaciones.

Palabras clave: COVID19, mejora de la calidad, cultura de seguridad del paciente

Introducción

La medicina ha pasado de ser simple, poco efectiva y relativamente segura a convertirse en compleja, efectiva pero potencialmente peligrosa.

En efecto la atención sanitaria es cada vez más compleja: los procesos asistenciales suponen una combinación de actuaciones, tecnologías e interacciones humanas de un gran número de profesionales. Esto se asocia a un riesgo creciente de efectos adversos y perjuicio involuntario para el paciente.

Los efectos adversos son los daños, o lesiones que acontecen durante el proceso asistencial y, al no estar directamente producidos por la enfermedad en sí, se pueden considerar originados por el sistema de salud. Un incidente es una acción o conjunto de acciones que podría haber dañado al paciente, pero que este daño no ha llegado a producirse, es decir, que difiere de un efecto adverso «sólo» en el resultado para el paciente. La diferencia con las complicaciones es clara, ya que éstas últimas suponen alteraciones del proceso natural de la enfermedad, derivada de la misma y no provocada por la actuación médica.

Los principios de la mejora de la calidad y mejora continua en pos de la seguridad del paciente se han puesto de manifiesto con gran relevancia y posibilidad de crear hitos y oportunidades de avance profundas durante esta pandemia.

Los avances en la ciencia de la seguridad del paciente han sido escasos en términos de resultados en el paciente. Dependiendo de los distintos países, algunos mas avanzados que otros, solo se ha abordado la seguridad del paciente en la hospitalización y sus resultados a través de la ciencia de la mejora continua siguen siendo pobres desde el informe de la IOM (1999) a esta parte.

Todas las organizaciones sanitarias, a partir de la pandemia, de cualquier ámbito, tuvieron que adaptarse a protocolos, programas estandarizados, criterios consensuados, entrenamientos masivos del personal, trabajo secuencial con pasos repetitivos corrigiendo desvíos rápidamente, para reducir al máximolas amenazas de la pandemia para el sistema, para el paciente y para el personal sanitario. Por ello es que mencionamos que esta crisis es una gran oportunidad para obtener resultados mas fecundos en términos de seguridad del paciente.

Materiales y Métodos

Revisión bibliográfica.Se realizó una búsqueda en medline y pubmed con los términos del Mesh “Quality improvement, Patient Safety and COVID19”. La revisión la hicieron dos profesionales formados en el tema.

Los criterios de inclusión fueron artículos que presentaran y/o analizaran críticamente la situación de la pandemia en pos de la seguridad del paciente, y estudios que presentaran posibles estrategias de mejora probadas o no de la mejora de la seguridad en el contexto de la pandemia con cualquier diseño. Se excluyeron estudios de especialidades médicas o prácticas específicas sin impacto en la seguridad del paciente.

Resultados

Se encontraron 8 artículos, solo dos cumplieron los criterios mencionados.

Uno de ellos plantea que la pandemia de COVID-19 ha requerido que los sistemas de salud cambien mucho más rápido de lo normal. Y que los sanitaristas tuvieron que cambiar hábitos hacia la mejora que deben ser profundizados para continuar con otras mejoras que verdaderamente impacten sistémicamente mediante el diseño de nuevos programas y procesos. El aprendizaje sobre mejores prácticas adaptadas al medio donde desarrollan sus actividades, los autores desatacan que esto sería un paso vital y fundamental en el camino hacia hospitales más confiables en términos de seguridad, Este artículo establece los principios de la mejora de la calidad y la seguridad del paciente, repasando enfoques, métodos y herramientas que pueden ser útiles en situaciones de crisis como la pandemia actual. En síntesis este artículo abre panoramas puestos en el cambio organizacional a partir del recurso humano fundamentalmente como factor de cambio a partir del aprendizaje en crisis.

El segundo artículo plantea que varios de los problemas organizativos clave para enfrentar la crisis COVID-19 estuvieron relacionados con factores humanos y con el  formato de la cultura de seguridad. La seguridad del paciente y las unidades de gestión de riesgos también han experimentado la necesidad de adaptarse rápidamente. Los autores se preguntan cómo hacer para que los expertos incluyan en su visión la reducción del estrés psico-cognitivo del personal, y les llama la atención para que creen experiencias enriquecedoras, integradoras, para un futuro en similares condiciones. Apela a ampliar sus perspectivas, abriendo horizontes para preparar mejor todo el sistema en pos de la seguridad y el mantenimiento de la calidad asistencial en cualquier contexto que se presente.

Los autores mencionan algunos de los tópicos principales que fueron ejes problemas de la pandemia y resaltan que las herramientas que resultaron ser fundamentales para apoyar a los médicos desde el punto de vista cognitivo incluyeron:

-Algoritmo para el procedimiento correcto de ventilación en la UTI

– Educación en los momentos correctos para la higiene de manos.

-Prácticas correctas para prevenir y controlar la infección en hogares de ancianos.

-Preparación y entrenamiento, además de alertas para el correcto uso de elementos de protección, donde se halló un vacío de evidencia sobre las técnicas de colocación y retiro correctas.

Finalmente, resaltan los autores,  habría sido importante definir desde el principio las categorías de población vulnerable para protegerlas mejor y la evaluación de los distintos actores de la salud para que se preparen para la crisis.

Discusión

Los autores coinciden en la forma en que está planteada la cultura de la seguridad del paciente, quizá un poco fuera del alcance real de la práctica asistencial en tiempos de crisis. Plantean que las debilidades del sistema sanitario, en si mismo inseguro y fragmentado, aumenta los riesgos y las consecuencias negativas de una crisis pandémica y llaman a la reflexión de los expertos en seguridad a basarse en riesgos potenciales trabajados realmente bien para preparar mejor el sistema ante estas cuestiones. Temas básicos como la protección del personal con elementos apropiados no fue del todo clara, siendo esto un factor clave para evitar la extensión de los contagios, el colapso del sistema. La desintegración del programa sanitario sigue siendo una de las máximas prioridades a resolver para evitar futuros fracasos en estos y en comunes contextos. El Doctor Santiago Tomás, miembro de la WHO Global Patient Safety Network, menciona que hay tres condiciones latentes que estaban escondidas y que han surgido- los déficits organizativos de los sistemas sanitarios, y el rol del estado en ello, -el número de profesionales sanitarios insuficientes y, -la existencia de una sociedad que confiaba en la medicina, y en su información y calidad de atención. Amalberti reitera que es imperiosa la necesidad de centrarnos en la cooperación multidisciplinaria sin fronteras, con apoyo de las autoridades y con la colaboración urgente de las áreas de la investigación, las sociedades científicas y la comunidad clínica. El mundo y sus diferentes contextos, que aun no conocemos, reclaman que cambiemos el foco de la seguridad del paciente, el personal y las organizaciones; mas bien centrada en la prevención de las fallas y la previsión de los riesgos que en la detección, caracterización y cuantificación de los daños.

Conclusión

Si bien la pandemia nos sorprendió en tiempos y en formas, y el sistema debió adaptarse rápidamente a cambios y conductas poco pensadas y nada previstas, la pandemia no debe dejar de tomarse como una oportunidad para reflexionar acerca del diseño de la seguridad del paciente dentro del sistema asistencial y la rapidez con que debemos reaccionar ante fallos perpetuados en la salud, que dañan al paciente, al personal, a las organizaciones. La lucha por acabar con la desintegración y fragmentación del sistema sigue siendo la gran batalla a librar, el aprovechamiento eficiente de los recursos; capitalizando las habilidades del personal sanitario y reaccionando con planes bien diseñados, previstos sobre riesgos potenciales y ejecutados sobre la mejor evidencia posible son las únicas maneras planteadas por los autores para reducir los resultados negativos en términos de seguridad en situaciones de crisis.

Dr. Cristian Acosta – Dra. Ana Fajreldines Hospital Alemán, Buenos Aires Argentina.

 

1) Chantler C. The role and education of doctors in the delivery of health care. Lancet 1999; 353: 1178-81.
2) Committee on Quality of Health Care in America, Institute of Medicine. To Err is Human: Building a Safer Health Care System. National Academy Press, Washington, D.C., 2000.
3) McDonald CJ, Weiner M, Hui SL. Deaths due medical errors are exagerated in Institute of Medicine report. JAMA 2000; 284: 93-5.
4) Davis P, Lay-Yee R, Briant R, Ali W, Scot A, Schung S. Adverse events in New Zeland public hospitals: Occurrence and impact. NZ Med J 2002; 115: U271.
5) Staines A, Amalberti R, Berwick DM, Braithwaite J, Lachman P, Vincent CA.
COVID-19: Patient Safety and Quality Improvement Skills to Deploy during the Surge. Int J Qual Health Care. 2020 May 13:mzaa050. doi: 10.1093/intqhc/mzaa050. Online ahead of print.
6) Fitzsimons J. Quality & Safety in the time of Coronavirus-Design Better, Learn Faster. Int J Qual Health Care. 2020 May 13:mzaa051. doi: 10.1093/intqhc/mzaa051. Online ahead of print.
7) Albolino S, Dagliana G, Tanzini M, Toccafondi G, Beleffi E, Ranzani F, Flore E Human factors and ergonomics at time of crises: the Italian experience coping with COVID19. Int J Qual Health Care. 2020 May 13:mzaa049. doi: 10.1093/intqhc/mzaa049. Online ahead of print.
8) Santiago Tomas. «La epidemia Covid-19 ha puesto en evidencia los grandes agujeros del queso gruyere que tienen las estrategias de seguridad del paciente» Disponible en https://fidisp.org/covid-19-seguridad-paciente/ consultado el 13 de Junio 2020.
9) Bill Gates. Responding to Covid-19 – A Once-in-a-Century Pandemic?
N Engl J Med
2020 Apr 30;382(18):1677-1679. doi: 10.1056/NEJMp2003762. Epub 2020 Feb 28.
10) Seguridad del paciente. Estrategias para una asistencia sanitaria mas segura. Charles Vincent y Rene Amalberti. Sociedad Española de Calidad Asistencial ISBN 978-84-938073-8-2. Editorial Modus Laborandi. Sept 2016.
11) Professor Erik Hollnagel University of Southern Denmark, Institute for Regional Health Research (IRS), Denmark Center for Quality, Region of Southern Denmark. 2015. From Safety-I to Safety-II: A White Paper disponible en https://www.england.nhs.uk/signuptosafety/wp-content/uploads/sites/16/2015/10/safety-1-safety-2-whte-papr.pdf consultado el 14 de Junio 2020.

 

 

Distancia física, mascarillas y protección ocular para prevenir transmisión de persona a persona del SARS CoV-2 y COVID-19

Los autores exponen evidencia sobre la utilidad del distanciamiento físico, el uso de barbijos y la protección ocular para la prevención del contagio del COVID-19 en ámbitos de la salud y en la comunidad. Concluyen que son significativamente útiles para prevenir contagios y propagación de focos comunitarios. Lo hacen a través de una revisión sistemática y metaanálisis de estricto rigor estadístico y colaboración
a nivel global.

https://www.thelancet.com/pdfs/journals/lancet/PIIS0140-6736(20)31142-9.pdf