El intervalo durante el cual un individuo con COVID-19 es infeccioso es incierto. La mayoría de los datos que informan este problema provienen de estudios que evalúan la detección de ARN viral de muestras respiratorias y de otras localizaciones. Sin embargo, la detección de ARN viral no indica necesariamente la presencia de virus infecciosos.
Los niveles de ARN viral parecen ser más altos poco después del inicio de los síntomas en comparación con momentos más tardíos de la enfermedad [1,2,3,4]. Esto plantea la posibilidad de que la transmisión sea más probable en la etapa inicial de infección, pero se necesitan datos adicionales para confirmar esta hipótesis. Además, en un estudio de nueve pacientes con síntomas leves de COVID-19, se aisló virus infeccioso de muestras naso / orofaríngeas y de esputo durante la primera semana de enfermedad, pero no después de este intervalo [3]. Estos hallazgos plantean la posibilidad de que la transmisión sea más probable en la etapa inicial de la infección, pero se necesitan datos adicionales para confirmar esta hipótesis.

La duración de la eliminación viral también es variable. Parece haber una amplia gama que puede depender de la gravedad de la enfermedad. En un estudio de 21 pacientes con enfermedad leve (sin hipoxia), el 90% había repetido pruebas negativas de ARN viral en muestras nasofaríngeas 10 días después de la aparición de síntomas. Las pruebas fueron positivas durante más tiempo en pacientes con enfermedades más graves [1]. En otro estudio de 137 pacientes que sobrevivieron a COVID-19, la duración media del ARN viral fue de 20 días (rango de 8 a 37 días) [2]. Como se ha
mencionado anteriormente, el ARN viral detectable no siempre se correlaciona con el aislamiento de infecciones víricas y puede haber un umbral de ARN viral por debajo del cual la infectividad es poco probable. En el estudio de nueve pacientes con COVID-19 leve descrito anteriormente, no se detectó virus infeccioso, de muestras respiratorias, cuando el nivel de ARN viral fue <106 copias / ml [3].
Las tasas de transmisión comunicadas de un individuo con infección sintomática varían según la ubicación e intervenciones de control de infecciones. Según un informe conjunto de la OMS y China, la tasa secundaria de COVID-19 osciló entre 1 y 5% entre decenas de miles de contactos cercanos de pacientes confirmados en China. El cribado por serológica a gran escala puede proporcionar una mejor idea del alcance de las infecciones asintomáticas e informar el análisis epidemiológico. Se están desarrollando varias pruebas serológicas para SARS-CoV-2 y una ha recibido autorización de uso de emergencia por parte de la FDA [5,6].

 

1. Thachil J, Tang N, Gando S, et al. ISTH interim guidance on recognition and management of coagulopathy in COVID‐19. J Thromb Haemost 2020.
2. Xie Y, Wang X, Yang P, et al. COVID-19 Complicated by Acute Pulmonary Embolism.Images in Cardiothoracic Imaging 2020.
3. Danzi GB, Loffi M, Galeazzi G, Gherbesi E. Acute pulmonary embolism and COVID-19 pneumonia: a random association? Eur Heart J 2020.
4. Tang N, Li D, Wang X, Sun Z. Abnormal coagulation parameters are associated with poor prognosis in patients with novel coronavirus pneumonia. J Thromb Haemost 2020; 18:844.
5. Position Statement of the ESC Council on Hypertension on ACE-Inhibitors and Angiotensin Receptor Blockers https://www.escardio.org/Councils/Council-on-Hypertension-(CHT)/News/position-statement-of-the-esc-council-on-hypertension-on-ace-inhibitors-and-ang (Accessed on March 18, 2020).
6. https://hypertension.ca/wp-content/uploads/2020/03/2020-30-15-Hypertension-Canada-Statement-on-COVID-19-ACEi-ARB.pdf (Accessed on March 18, 2020).