Pandemia Covid19 y mejora de la seguridad del paciente

REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA

Resumen

La mejora de la seguridad del paciente y su incumbencia en la aparición de COVID19 ha sido pobre y escasamente integrada como ciencia de soporte para aumentar la efectividad y eficiencia de la respuesta ante la pandemia.

Objetivo: revisión bibliográfica de la literatura del año 2020 relacionada a la mejora de la seguridad del paciente durante la pandemia de COVID19

Materiales y métodos: búsqueda bibliográfica en medline y pubmed.

Resultados: se encontraron 8 artículos con las palabras clave de los cuales 2cumplieron con los criterios de inclusión. Ambos destacan problemas sistémicos y puntos débiles a mejorar para el eficiente abordaje de situaciones de pandemia en pos de la seguridad del paciente. La integración, la falta de visión sistémica y el escaso aprovechamiento y formación del personal en términos de calidad y seguridad siguen siendo flagelos que permiten el debilitamiento y la inseguridad de la gestión sanitaria en tiempos de pandemia y otras crisis.

Conclusiones: es necesario integrar con mayor solidez la ciencia de la seguridad del paciente a la gestión clínica de situaciones de crisis. Se esperan estudios con datos mas robustos que permitan aclarar puntos de  denoten debilidades y posibles mejoras testeadas o no, que generen antecedentes para futuras replicaciones.

Palabras clave: COVID19, mejora de la calidad, cultura de seguridad del paciente

Introducción

La medicina ha pasado de ser simple, poco efectiva y relativamente segura a convertirse en compleja, efectiva pero potencialmente peligrosa.

En efecto la atención sanitaria es cada vez más compleja: los procesos asistenciales suponen una combinación de actuaciones, tecnologías e interacciones humanas de un gran número de profesionales. Esto se asocia a un riesgo creciente de efectos adversos y perjuicio involuntario para el paciente.

Los efectos adversos son los daños, o lesiones que acontecen durante el proceso asistencial y, al no estar directamente producidos por la enfermedad en sí, se pueden considerar originados por el sistema de salud. Un incidente es una acción o conjunto de acciones que podría haber dañado al paciente, pero que este daño no ha llegado a producirse, es decir, que difiere de un efecto adverso «sólo» en el resultado para el paciente. La diferencia con las complicaciones es clara, ya que éstas últimas suponen alteraciones del proceso natural de la enfermedad, derivada de la misma y no provocada por la actuación médica.

Los principios de la mejora de la calidad y mejora continua en pos de la seguridad del paciente se han puesto de manifiesto con gran relevancia y posibilidad de crear hitos y oportunidades de avance profundas durante esta pandemia.

Los avances en la ciencia de la seguridad del paciente han sido escasos en términos de resultados en el paciente. Dependiendo de los distintos países, algunos mas avanzados que otros, solo se ha abordado la seguridad del paciente en la hospitalización y sus resultados a través de la ciencia de la mejora continua siguen siendo pobres desde el informe de la IOM (1999) a esta parte.

Todas las organizaciones sanitarias, a partir de la pandemia, de cualquier ámbito, tuvieron que adaptarse a protocolos, programas estandarizados, criterios consensuados, entrenamientos masivos del personal, trabajo secuencial con pasos repetitivos corrigiendo desvíos rápidamente, para reducir al máximolas amenazas de la pandemia para el sistema, para el paciente y para el personal sanitario. Por ello es que mencionamos que esta crisis es una gran oportunidad para obtener resultados mas fecundos en términos de seguridad del paciente.

Materiales y Métodos

Revisión bibliográfica.Se realizó una búsqueda en medline y pubmed con los términos del Mesh “Quality improvement, Patient Safety and COVID19”. La revisión la hicieron dos profesionales formados en el tema.

Los criterios de inclusión fueron artículos que presentaran y/o analizaran críticamente la situación de la pandemia en pos de la seguridad del paciente, y estudios que presentaran posibles estrategias de mejora probadas o no de la mejora de la seguridad en el contexto de la pandemia con cualquier diseño. Se excluyeron estudios de especialidades médicas o prácticas específicas sin impacto en la seguridad del paciente.

Resultados

Se encontraron 8 artículos, solo dos cumplieron los criterios mencionados.

Uno de ellos plantea que la pandemia de COVID-19 ha requerido que los sistemas de salud cambien mucho más rápido de lo normal. Y que los sanitaristas tuvieron que cambiar hábitos hacia la mejora que deben ser profundizados para continuar con otras mejoras que verdaderamente impacten sistémicamente mediante el diseño de nuevos programas y procesos. El aprendizaje sobre mejores prácticas adaptadas al medio donde desarrollan sus actividades, los autores desatacan que esto sería un paso vital y fundamental en el camino hacia hospitales más confiables en términos de seguridad, Este artículo establece los principios de la mejora de la calidad y la seguridad del paciente, repasando enfoques, métodos y herramientas que pueden ser útiles en situaciones de crisis como la pandemia actual. En síntesis este artículo abre panoramas puestos en el cambio organizacional a partir del recurso humano fundamentalmente como factor de cambio a partir del aprendizaje en crisis.

El segundo artículo plantea que varios de los problemas organizativos clave para enfrentar la crisis COVID-19 estuvieron relacionados con factores humanos y con el  formato de la cultura de seguridad. La seguridad del paciente y las unidades de gestión de riesgos también han experimentado la necesidad de adaptarse rápidamente. Los autores se preguntan cómo hacer para que los expertos incluyan en su visión la reducción del estrés psico-cognitivo del personal, y les llama la atención para que creen experiencias enriquecedoras, integradoras, para un futuro en similares condiciones. Apela a ampliar sus perspectivas, abriendo horizontes para preparar mejor todo el sistema en pos de la seguridad y el mantenimiento de la calidad asistencial en cualquier contexto que se presente.

Los autores mencionan algunos de los tópicos principales que fueron ejes problemas de la pandemia y resaltan que las herramientas que resultaron ser fundamentales para apoyar a los médicos desde el punto de vista cognitivo incluyeron:

-Algoritmo para el procedimiento correcto de ventilación en la UTI

– Educación en los momentos correctos para la higiene de manos.

-Prácticas correctas para prevenir y controlar la infección en hogares de ancianos.

-Preparación y entrenamiento, además de alertas para el correcto uso de elementos de protección, donde se halló un vacío de evidencia sobre las técnicas de colocación y retiro correctas.

Finalmente, resaltan los autores,  habría sido importante definir desde el principio las categorías de población vulnerable para protegerlas mejor y la evaluación de los distintos actores de la salud para que se preparen para la crisis.

Discusión

Los autores coinciden en la forma en que está planteada la cultura de la seguridad del paciente, quizá un poco fuera del alcance real de la práctica asistencial en tiempos de crisis. Plantean que las debilidades del sistema sanitario, en si mismo inseguro y fragmentado, aumenta los riesgos y las consecuencias negativas de una crisis pandémica y llaman a la reflexión de los expertos en seguridad a basarse en riesgos potenciales trabajados realmente bien para preparar mejor el sistema ante estas cuestiones. Temas básicos como la protección del personal con elementos apropiados no fue del todo clara, siendo esto un factor clave para evitar la extensión de los contagios, el colapso del sistema. La desintegración del programa sanitario sigue siendo una de las máximas prioridades a resolver para evitar futuros fracasos en estos y en comunes contextos. El Doctor Santiago Tomás, miembro de la WHO Global Patient Safety Network, menciona que hay tres condiciones latentes que estaban escondidas y que han surgido- los déficits organizativos de los sistemas sanitarios, y el rol del estado en ello, -el número de profesionales sanitarios insuficientes y, -la existencia de una sociedad que confiaba en la medicina, y en su información y calidad de atención. Amalberti reitera que es imperiosa la necesidad de centrarnos en la cooperación multidisciplinaria sin fronteras, con apoyo de las autoridades y con la colaboración urgente de las áreas de la investigación, las sociedades científicas y la comunidad clínica. El mundo y sus diferentes contextos, que aun no conocemos, reclaman que cambiemos el foco de la seguridad del paciente, el personal y las organizaciones; mas bien centrada en la prevención de las fallas y la previsión de los riesgos que en la detección, caracterización y cuantificación de los daños.

Conclusión

Si bien la pandemia nos sorprendió en tiempos y en formas, y el sistema debió adaptarse rápidamente a cambios y conductas poco pensadas y nada previstas, la pandemia no debe dejar de tomarse como una oportunidad para reflexionar acerca del diseño de la seguridad del paciente dentro del sistema asistencial y la rapidez con que debemos reaccionar ante fallos perpetuados en la salud, que dañan al paciente, al personal, a las organizaciones. La lucha por acabar con la desintegración y fragmentación del sistema sigue siendo la gran batalla a librar, el aprovechamiento eficiente de los recursos; capitalizando las habilidades del personal sanitario y reaccionando con planes bien diseñados, previstos sobre riesgos potenciales y ejecutados sobre la mejor evidencia posible son las únicas maneras planteadas por los autores para reducir los resultados negativos en términos de seguridad en situaciones de crisis.

Dr. Cristian Acosta – Dra. Ana Fajreldines Hospital Alemán, Buenos Aires Argentina.

 

1) Chantler C. The role and education of doctors in the delivery of health care. Lancet 1999; 353: 1178-81.
2) Committee on Quality of Health Care in America, Institute of Medicine. To Err is Human: Building a Safer Health Care System. National Academy Press, Washington, D.C., 2000.
3) McDonald CJ, Weiner M, Hui SL. Deaths due medical errors are exagerated in Institute of Medicine report. JAMA 2000; 284: 93-5.
4) Davis P, Lay-Yee R, Briant R, Ali W, Scot A, Schung S. Adverse events in New Zeland public hospitals: Occurrence and impact. NZ Med J 2002; 115: U271.
5) Staines A, Amalberti R, Berwick DM, Braithwaite J, Lachman P, Vincent CA.
COVID-19: Patient Safety and Quality Improvement Skills to Deploy during the Surge. Int J Qual Health Care. 2020 May 13:mzaa050. doi: 10.1093/intqhc/mzaa050. Online ahead of print.
6) Fitzsimons J. Quality & Safety in the time of Coronavirus-Design Better, Learn Faster. Int J Qual Health Care. 2020 May 13:mzaa051. doi: 10.1093/intqhc/mzaa051. Online ahead of print.
7) Albolino S, Dagliana G, Tanzini M, Toccafondi G, Beleffi E, Ranzani F, Flore E Human factors and ergonomics at time of crises: the Italian experience coping with COVID19. Int J Qual Health Care. 2020 May 13:mzaa049. doi: 10.1093/intqhc/mzaa049. Online ahead of print.
8) Santiago Tomas. «La epidemia Covid-19 ha puesto en evidencia los grandes agujeros del queso gruyere que tienen las estrategias de seguridad del paciente» Disponible en https://fidisp.org/covid-19-seguridad-paciente/ consultado el 13 de Junio 2020.
9) Bill Gates. Responding to Covid-19 – A Once-in-a-Century Pandemic?
N Engl J Med
2020 Apr 30;382(18):1677-1679. doi: 10.1056/NEJMp2003762. Epub 2020 Feb 28.
10) Seguridad del paciente. Estrategias para una asistencia sanitaria mas segura. Charles Vincent y Rene Amalberti. Sociedad Española de Calidad Asistencial ISBN 978-84-938073-8-2. Editorial Modus Laborandi. Sept 2016.
11) Professor Erik Hollnagel University of Southern Denmark, Institute for Regional Health Research (IRS), Denmark Center for Quality, Region of Southern Denmark. 2015. From Safety-I to Safety-II: A White Paper disponible en https://www.england.nhs.uk/signuptosafety/wp-content/uploads/sites/16/2015/10/safety-1-safety-2-whte-papr.pdf consultado el 14 de Junio 2020.

 

 

Distancia física, mascarillas y protección ocular para prevenir transmisión de persona a persona del SARS CoV-2 y COVID-19

Los autores exponen evidencia sobre la utilidad del distanciamiento físico, el uso de barbijos y la protección ocular para la prevención del contagio del COVID-19 en ámbitos de la salud y en la comunidad. Concluyen que son significativamente útiles para prevenir contagios y propagación de focos comunitarios. Lo hacen a través de una revisión sistemática y metaanálisis de estricto rigor estadístico y colaboración
a nivel global.

https://www.thelancet.com/pdfs/journals/lancet/PIIS0140-6736(20)31142-9.pdf

Vacuna AstraZeneca-Universidad de Oxford

 

La vacuna experimental contra el coronavirus que está siendo desarrollada por la Universidad de Oxford, en Reino Unido, avanza hacia las fases 2 y 3 y se probará con 10.260 adultos y niños.

La Universidad de Oxford ha anunciado que va a iniciar los ensayos de las fases 2 y 3 de su vacuna contra la COVID-19. Reclutará 10.260 adultos y niños sanos para inyectarles el candidato. Las franjas de edad serán de 56 a 59 años, de 5 a 12 años y más de 70 años.

En la fase previa (la 1) participaron 1.000 voluntarios de edades que iban entre los 18 y los 55 años y, según Andrew Pollard, jefe del Grupo de Vacunas de Oxford, “los estudios clínicos han progresado muy bien”.

Ahora, en las siguientes etapas “se amplía la muestra para probar la vacuna en adultos de más edad y en niños, con el objetivo de determinar si la respuesta inmunitaria varía en función de la edad y probar si puede proporcionar protección en la población en general, dice Pollard.

Para evitar que la posible disminución de la prevalencia del virus retrase el avance de la investigación, la Universidad de Oxford dará prioridad a los voluntarios que sean grupo de riesgo por su exposición, como los profesionales sanitarios.

La universidad señala que los participantes adultos de los grupos de las fases 2 y 3 serán asignados al azar para recibir una o dos dosis de la vacuna ChAdOx1 nCoV-19 o una vacuna autorizada (MenACWY, para la meningitis), que se utilizará como control para la comparación.

Una cepa de un virus del resfriado

La ChAdOx1 nCoV-19 está hecha de un virus llamado ChAdOx1, una versión debilitada de un virus del resfriado común (adenovirus), que causa infecciones en los chimpancés y que ha sido modificado genéticamente de manera que es imposible que se replique en humanos.

“La velocidad a la que esta nueva vacuna ha avanzado en las últimas etapas de los ensayos clínicos es un testimonio de la innovadora investigación científica de Oxford», ha destacado Mene Pangalos, vicepresidetne ejecutivo de AstraZeneca.

Por su parte, la universidad detalla que para evaluar si la vacuna funciona, compararán el número de infecciones en el grupo de control con el del grupo vacunado. “La rapidez con la que se alcancen los números requeridos dependerá de los niveles de transmisión del virus en la comunidad. Si sigue siendo alta, se podrán obtener suficientes datos de eficacia en un par de meses, pero si los niveles de transmisión disminuyen, podría llevar hasta seis meses”. La idea es comenzar a probarla en Brasil donde continúa una significativa cantidad de contagios diarios.

AstraZeneca ya ha firmado con socios en Reino Unido y Estados Unidos para la producción en masa de la vacuna, con el fin de que se pueda distribuir si finalmente se lograran pruebas concluyentes de eficacia y seguridad.

La vacuna todavía se está probando en humanos. Aún así comenzara a producirla de inmediato. Aspiran a fabricar 2 mil millones de dosis.

Qué son los coronavirus, y cuales existen

Los coronavirus infectan tanto a humanos como a animales. Desde la década de 1960, los coronavirus humanos endémicos a nivel mundial se han identificado como causas frecuentes de infecciones respiratorias como el resfriado común. Más recientemente, se identificaron nuevos coronavirus humanos como causas del Síndrome Respiratorio del Medio Oriente (MERS) y el síndrome respiratorio agudo severo (SARS). El coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo severo (SARS-CoV-2) es el coronavirus humano identificado más recientemente.

Los coronavirus son virus de ARN monocatenarios envueltos. Una membrana derivada del huésped rodea el genoma, que está encerrado en un nucleocápside helicoidal. Son virus de ARN monocatenario de sentido positivo, por lo que no necesitan portar enzimas para iniciar la infección.

Los coronavirus reciben su nombre por su característica apariencia de «corona» cuando se observan bajo un microscopio. La corona es causada por picos de proteínas en la superficie esférica de la membrana envolvente.

Subtipos de Virión

Las mutaciones de codificación de ARN se acumulan durante la replicación viral y la transmisión como un proceso natural relacionado con la actividad de la polimerasa viral, y estas mutaciones acumuladas se pueden rastrear para identificar cepas de virus. La identificación de cepas virales, por lo tanto, puede proporcionar información sobre la epidemiología de la transmisión.

Los coronavirus se clasificaron en subtipos tradicionalmente en función de sus componentes proteicos. Estos subtipos ahora están más definidos por el genotipo de ARN, lo que resulta en los cuatro subgrupos principales de coronavirus: alfa, beta, gamma y delta.

Los coronavirus alfa y beta se encuentran tanto en humanos como en animales. Los coronavirus gamma y delta solo se han identificado en animales.

Coronavirus humanos

Desde la detección inicial de coronavirus humanos en la década de 1960, cuatro han sido identificados como causas comunes de enfermedades del sistema respiratorio humano como el resfriado común:

1. 229E (coronavirus alfa)
2. NL63 (coronavirus alfa)
3. OC43 (coronavirus beta)
4. HKU1 (beta coronavirus)

La recombinación genética se produce fácilmente entre miembros del mismo y de diferentes grupos de coronavirus. Esto da como resultado una mayor diversidad genética y brinda oportunidades para que los virus en reservorios animales emerjan como nuevos patógenos humanos. Tal recombinación genética condujo a la aparición de tres coronavirus humanos más nuevos:

5. MERS-CoV (beta coronavirus) – síndrome respiratorio del Medio Oriente (MERS)
6. SARS-CoV (beta coronavirus) – síndrome respiratorio agudo severo (SARS)
7. SARS-CoV-2 (nuevo coronavirus beta) – enfermedad por coronavirus (COVID-19)

 

urgencias.org

Tratamiento COVID-19

1. Lo que ha demostrado disminuir mortalidad es el soporte vital de órganos OPTIMO y TEMPRANO.
2. No se recomienda el uso de Kaletra (ritonavir/lopinavir), Hidroxicloroquina y remdisivir.
3. No existe evidencia que avale el uso de Tocilizumab.
4. Eficacia no comprobada de ivermectina y plasma hiperinmune convalesciente, algunos estudios alentadores de muy baja calidad.
5. No se recomienda el uso de corticoides en casos leves moderados, aumenta mortalidad. En casos graves, dosis bajas (0.5 – 1 mg/kg), no pulsos, estudio en curso con dexametasona; pendiente resultados.
6. Se recomienda anticoagulacion profiláctica ( heparina) en todos los casos. Cuestionable anticoagulacion plena.
7. El oxígeno a través de cánula a alto flujo ha demostrado utilidad.
8. La estrategia de pronación temprana es recomendable, incluso en pacientes despiertos.
9. No se debe retrasar la intubacion, vigilar la mecanica ventilatoria (patron respiratorio), no esperar desaturacion, aumenta la p-SILI (indicador de auto daño pulmonar).
10. El fenotipo L (fase temprana COVID en ventilacion mecanica) NO es DISTRESS » clasico», no requiere PEEP altos ( ideal 10), volumen tidal recomendado > 6 ml/kg, usar FiO2 que asegure saturacion optima. Uso de relajantes musculares.  Alto riesgo de falla cardiaca derecha.  Pronacion temprana solo con caída de compliance o PaFiO2 < 150.
11. El fenotipo H ( fase tardia COVID en ventilacion mecanica) es nuestro distress clásico; el baby lung, ventilacion protectiva, PEEP ideal < 15, volumen tidal recomendado < 6 ml/kg. Maniobras de reclutamiento alveolar SOLO como rescate en casos graves.
Compartido por la Sociedad Peruana de Medicina intensiva…

Día internacional de la Medicina de Emergencias

 

  • La medicina de emergencias es una especialidad médica.
  • Está respaldada por un plan de estudios y contenido básico de conocimientos, habilidades y competencias, propio de un médico especialista en medicina de emergencias.
  • Los especialistas en ME brindan sus competencias en el campo prehospitalario y en el departamento de urgencias o emergencias / servicio de emergencias.
  • La atención médica de emergencia no es solo una especialidad médica, sino que siempre es un trabajo en equipo y debe ser proporcionada por un sistema médico de emergencia organizado. Médicos, enfermeras, paramédicos, técnicos, trabajadores sociales, todos están involucrados en una buena atención médica de emergencias.

Vacuna vectorizada Ad5 COVID-19

Hasta donde sabemos, este es el primer informe sobre el primer ensayo clínico en humanos de una nueva vacuna COVID-19 vectorizada con Ad5. La vacuna COVID-19 vectorizada con Ad5 fue tolerada en adultos sanos en los tres grupos de dosis. Las reacciones adversas más comunes fueron fiebre, fatiga, dolor de cabeza y dolor muscular, sin diferencias significativas en la incidencia de reacciones adversas entre los grupos. La mayoría de los eventos adversos informados fueron de gravedad leve o moderada. Notamos un perfil de reactogenicidad más alto de la dosis alta a 1 · 5 × 10 11 partículas virales, que se presentan como fiebre severa, fatiga, dolor muscular o dolor en las articulaciones, que pueden estar asociadas con la viremia causada por la infección por el vector Ad5. Sin embargo, las reacciones adversas graves fueron transitorias y autolimitadas. Además, ningún cambio anormal en las mediciones de laboratorio fue clínicamente significativo o se consideró que estaba relacionado con la vacuna. El perfil de eventos adversos reportados en este ensayo es similar al de otra vacuna contra el Ébola basada en el vector Ad5 que expresa glucoproteína. Para acelerar el proceso de evaluación clínica de la vacuna COVID-19 candidata, seleccionamos las dosis para el estudio de fase 2 principalmente en función del perfil de seguridad de las vacunas candidatas que se muestran en los participantes dentro de los 7 días y 14 días posteriores a la vacunación. Elegimos la dosis baja (5 × 10 10 partículas virales) y la dosis media (1 × 10 11 partículas virales) para evaluarlas en un ensayo clínico de fase 2.

La vacuna COVID-19 vectorizada con Ad5 fue inmunogénica, induciendo respuestas humorales y de células T rápidamente en la mayoría de los participantes. El inicio de las respuestas inmunes detectables fue rápido, con un pico de respuestas de células T en el día 14 después de la vacunación y un pico de anticuerpos en el día 28. La respuesta de anticuerpos a la vacuna en el grupo de dosis alta fue ligeramente mayor que en los grupos de dosis media y dosis baja. . Una dosis única de la vacuna COVID-19 vectorizada con Ad5 fue capaz de provocar un aumento de cuatro veces en los anticuerpos de unión a RBD en 94-100% de los participantes, y un aumento de cuatro veces para virus vivos en 50-75% de los participantes. A pesar de las diferencias en las magnitudes de los anticuerpos medidos a través de diferentes métodos, hubo una fuerte correlación positiva entre los anticuerpos de unión y los títulos de anticuerpos neutralizantes para el virus vivo. Se observaron altas proporciones de participantes con respuestas positivas de células T en todos los grupos de dosis después de la vacunación. La activación de ambos CD4+ Células T y CD8 + se observó células T en receptores de la vacuna, en particular para CD4 específicas de antígeno + células T y CD8 + células T. Sin embargo, tanto la respuesta de anticuerpos específicos como la respuesta de células T inducidas por la vacunación se vieron disminuidas en parte por la presencia de una alta inmunidad anti-Ad5 preexistente.

En conclusión, encontramos que la vacuna vectorizada Ad5 COVID-19 es tolerable e inmunogénica en adultos sanos. Las respuestas humorales específicas contra el SARS-CoV-2 alcanzaron su punto máximo en el día 28 después de la vacunación, y se observaron respuestas rápidas y específicas de células T desde el día 14 después de una inyección de la vacuna. Existe la posibilidad de una mayor investigación de la vacuna COVID-19 vectorizada Ad5 para el control del brote de COVID-19. Un ensayo en fase 2 en curso en China ( NCT04341389 ) proporcionará más información sobre la seguridad e inmunogenicidad de la vacuna COVID-19 vectorizada con Ad5.

The Lancet 22/05/2020

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Hidroxicloroquina y cloroquina en el tratamiento Covid19

En este gran análisis multinacional del mundo real, no observamos ningún beneficio de la hidroxicloroquina o la cloroquina (cuando se usa solo o en combinación con un macrólido) en los resultados hospitalarios, cuando se inició temprano después del diagnóstico de COVID-19. Cada uno de los regímenes farmacológicos de cloroquina o hidroxicloroquina solo o en combinación con un macrólido se asoció con un mayor riesgo de aparición clínicamente significativa de arritmias ventriculares y un mayor riesgo de muerte hospitalaria con COVID-19.

Publicado en The Lancet el 22/05/2020

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Covid19: Motivos de consulta frecuentes en Urgencias

Fiebre
Dolor de garganta
Tos seca
Dificultad para respirar, falta de aire
Opresión en el pecho
Mialgias y artralgias
Congestión nasal
Dolor de cabeza
Conjuntivitis
Diarrea
Pérdida de gusto o el olfato
Erupciones cutáneas​
Cambios de color en los dedos de las manos o los pies